Soppa de Azul, espacio de ensayos

Entramos en Soppa de Azul, un oasis de la escena cultural grancanaria, en el corazón de La Isleta. Nos recibe Alecs Navío, su artífice y orgulloso padre de la criatura. Un Quijote del Siglo XXI, que con esfuerzo, coraje y humildad ha conseguido crear un espacio para el trabajo en colaboración o coworking en proyectos culturales, combinado con una galería de arte “registrada”, enfatiza.

Este proyecto, apadrinado por el mismísimo Jorge Sanz, propone multitud de actividades a los creadores, potenciando la interactuación con otros profesionales. Sin ayudas, con “cero financiación”, pero con mucha ilusión y dedicación, su afán es conseguir mezclar la cultura con el trabajo, una tarea “que me está costando mucho”.

Charlamos un rato con Alecs, y enseguida nos sentimos como en casa…Soppa de Azul

 

LAL: ¿Por qué “Soppa de Azul”?

Alecs Navío: Porque aquí, La Isleta es una isla dentro de otra isla. Es algo que hierve. Un barrio que se puede abrir muy bien, ¡y con la playa al lado!

 

LAL: Si no existiera Soppa de Azul, ¿habría que inventarla?

AN: (Se sorprende) Pues sí, porque no había un sitio donde se conjugue el trabajo de oficina con el arte, formando los dos campos de verdad. Existe el coworking, pero no como galería de arte registrada. Me está costando mucho mezclar la cultura con el trabajo. Es más valiente hacerlo aquí que en Berlín, por ejemplo. Siempre con humildad.

 

LAL: ¿No eres entonces un poco quijotesco?

AN: Todos los artistas lo somos. Poder vivir de ello, haciendo lo que me gusta, pintar y exponer…Yo más bien me veo como un loco necesario.

 

LAL: ¿Cuál es el balance de este proyecto a día de hoy?

AN: Llevamos abiertos un año y medio. El balance es lento pero positivo. Ya tenemos 14 personas trabajando aquí, pero casi no cobro nada (sonríe melancólicamente). Aquí todo va muy lento. En Madrid o Barcelona ya habría funcionado. Al menos, los nómadas como yo que vienen, repiten. La agenda cultural ya funciona, pero sin medios, con cero subvención. Lo ideal es que la parte de oficina financie el arte.

 

LAL: ¿Cómo surgió la relación Soppa de Azul con LAL?

AN: Mi mujer es amiga de colegio de Alicia Díaz. La actriz María Buenadicha cuenta cuentos aquí, y Raquel De Jorge (productora) también nos conocía. Vinieron y les gustó mucho el espacio. Se quedaron todos cuatro días antes del rodaje para hacer un taller con Christa Mountain (Actors Studio), una mujer muy buena y fuerte. Muy americana.

 

LAL: ¿Nos cuentas alguna anécdota de esta estancia?

AN: Bueno, de vez en cuando pegaban unos gritos aborígenes… Un inglés que trabajaba aquí daba un respingo cada vez que los oía (ríe). Transmitían y dejaron muy buena energía. Me gustaba mucho tenerlos aquí. Estoy deseando ver el documental.

 

LAL: ¿Hacer un documental como LAL es otra quijotada en estos tiempos?

AN: Alicia tiene mucho coraje, y lo lleva con mucha tranquilidad. El cine sigue siendo cosa de hombres. Es muy valiente. Ojalá hubiera muchas como ella. Además, habla de su tierra con mucho orgullo.Soppa de Azul

 

LAL: ¿Cuáles son tus deseos para el futuro?

AN: Con las hostias que me he llevado, sólo miro la siguiente curva. Mi mayor deseo es que Soppa de Azul sobreviva y que yo pueda vivir como artista. Abrir también en Madrid y pasar más tiempo en Ibiza, con Soppa creciendo. ¡Ah! Y que una obra mía entre en un museo.

 

Este viernes 20, a las 20:00horas, Soppa de Azul acoge la presentación del libro “Policromía” (Román Delgado), con la presencia del pintor Fernando Alamo y de los músicos Soco Duo. Una ocasión privilegiada para conocer este mágico espacio.

Entrevista y fotos: Isabel Zamora

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