Marco Toledo, sonidista

La captación del sonido es uno de los elementos clave en la realización de documentales. Conseguir la calidad y la claridad deseadas, estar atentos para que no se cuelen sonidos no
Marco 3 deseados, incluso editar el sonido durante la fase de montaje, todas ellas son labores que realiza el sonidista.
 

En nuestro caso el equipo de dirección no tuvo ninguna duda en llamar a Marco Toledo, tinerfeño formado en cine y sonido en Barcelona y La Habana, Cuba. Toledo ha tenido la oportunidad de trabajar a las órdenes de algunos de los grandes del cine, como Fernando Trueba o Julio Medem.

 

Háblanos sobre ti ¿dónde naciste? ¿cuál es tu relación con el mundo del cine?

Marco Toledo: Me llamo Marco Antonio Toledo Oval y nací en San Miguel de Abona, en el sur de Tenerife -aunque gran parte de mi vida he estado viviendo en La Laguna- y mi larga temporada de estudios en Cuba.

Mi relación con el cine es corta aunque intensa. No siendo un cinéfilo, desde muy joven, a los 15 años tuve que ponerme a trabajar para pagarme los estudios, en distintas empresas de sonido para eventos en los barrios y pueblos del sur de la isla. Ya a los 25 años, habiendo estudiado Realización de Audiovisuales y Espectáculos en Santa Cruz, conseguí una beca para estudiar Ingeniería Técnica de Sonido en Barcelona y, tres años más tarde, tomé la decisión de vincularme al mundo del sonido desde un punto de vista artístico, a través del cine. Este vínculo se tomó con la decisión de estudiar Dirección de Cine en Cuba. Primero estuve dos años en el ISA (Instituto Superior de Arte) de La Habana y luego terminando la carrera en la EICTV (Escuela Internacional de Cine y TV) de San Antonio de los Baños, en la especialidad de Sonido.

A partir de ahí todo ha sido complejo a mi regreso a las islas, pero ahora que ya me conocen muchos profesionales, va siendo más sencillo.

 

¿Desde cuando te dedicas a esto profesionalmente? Cuéntanos tu formación y tus experiencias.

MT: Desde el año 2003, que me aventuré a probar suerte en Cuba y que, como he mencionado, es mi primera incursión en el mundo del cine a nivel técnico. Luego, durante los estudios en el ISA tuve la fortuna de realizar el sonido de varios cortos de otros compañeros de facultad que terminaban carrera, debido a que tenía algo de material de sonido que llevé a Cuba. Después, a mi entrada en la EICTV, gracias al grandísimo Gerónimo Labrada, Jefe de Cátedra de Sonido, tuve también la oportunidad de practicar mucho .En el segundo año de la carrera, ya en la especialidad de sonido, fue muy gratificante participar en algunos proyectos con los que incluso obtuvimos premios en importantes festivales de Cuba-como por ejemplo con el documental “Fábrica”, de Alejandro Soto, donde ganamos el Premio Caracol a la mejor Banda Sonora.

marco portadaLuego, ya en el último año de la carrera, participé como grabador de sonido directo del largometraje de animación del gran Fernando Trueba. El cineasta español fue a impartir clases a mis compañeros de generación de Dirección en septiembre del 2007 y luego, en diciembre del mismo año, Fernando llegó con parte del equipo de grabación a la escuela. Para nuestra sorpresa, él necesitaba de la colaboración técnica de algunos de los alumnos del último año de la carrera. En este caso se escogió a cuatro alumnos de dirección y a tres de foto, más dos de sonido, en este caso tuve la fortuna de ser uno de los elegidos junto a mi compañero cubano Rubén Valdés. El rodaje fue fantástico y haber trabajado con estos tremendos profesionales fue un placer y un gran aprendizaje.

También muy importante el hecho de haber estudiado en esta escuela donde tuve ocasión de conocer a grandes docentes y profesionales, como Ralph Fiennes o Emir Kusturica.

 

¿Cuál ha sido el mayor reto al que te has enfrentado profesionalmente?

MT: El reto más complejo que he llevado a cabo ha sido, en el verano del 2014, como Jefe de Sonido de la película del grandioso Julio Medem, un ser espectacular como persona y como profesional. Imagina, este señor que ya es un mito y parte de la gran historia contemporánea del cine español, europeo y mundial, al que tenía que proponerle mis ideas técnicas y artísticas. Muchas veces me amedrentaba, me daba sensación de que no me haría caso, pero fue siempre una grata sorpresa. Es muy receptivo y muy cercano, una persona muy digna de conocer y un auténtico privilegio trabajar a su lado. Por otro lado, en el mismo proyecto qué decir de personas tan amables y amistosas como Luis Tosar, Kiko de la Rica, María Bardem, Juan Borrel, Diego y tantos más que no terminaría. Todo un lujo trabajar junto a ellos y recibir todo tipo de enseñanzas personales y profesionales.

 

¿Cómo llegas a LAL?

MT: A la película LAL he llegado con el boca a boca, tan importante en estas islas. Resulta que estuve trabajando en una gran película canaria, Las cartas de Malex de Carlos Reyes, rodada en Gran Canaria, y ahí hice bastantes amigos y compañeros profesionales que ahora cuentan conmigo para sus proyectos, o me proponen para otros en las islas. Así surge que Raquel de Jorge, una gran productora, me propone para este proyecto y aquí estamos.

 

¿Cuál ha sido tu papel en esta producción? ¿En qué partes has participado?

MT: En este proyecto he sido el grabador de sonido directo en la primera fase de rodaje.

 

Qué fue lo mejor del rodaje? ¿Con qué momentos te quedas?

MT: Sin duda lo mejor del rodaje fue haber tenido una convivencia fantástica con el resto del equipo. Todos hicimos una gran piña y unas buenas sensaciones de amistad, cordialidad, espíritu colaborador y, por supuesto, sin pérdida de profesionalidad y rigor interpretativo y estético.

 

Hemos hablado con otros técnicos como Hugo Carmona, el director de fotografía, sobre la importancia de la estética y el estilo visual del filme. ¿Qué nos puedes contar del estilo sonoro? ¿Hay alguna particularidad en este documental?

 MT: A nivel general, nuestras propuestas son realizar un diseño sonoro donde los diálogos, siempre muy evocadores y lúcidos, aportarán al documental una unidad simbólica y estructural que hile la narrativa del héroe y la heroína.

 

Si tuvieras que elegir tres palabras para definir tu paso por LAL, ¿cuáles serían?

MT: Amistad, gratitud y profesionalidad.

 

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