Gustavo Benítez, efectos especiales

Es un personaje en el sentido intrínsecamente positivo de la palabra. Transmite una sabiduría y pragmatismo ancestrales, con un humor inteligente, sin aspavientos.

Aunque empezó por casualidad, lleva 25 años en esto del cine, la publicidad, la fotografía. Es un técnico a la vieja usanza, la de verdad. La vida le ha enseñado todo lo que sabe, puesto que es un compendio de fontanero, albañil, mecánico, escultor (como su tía), inventor (como su abuelo) y aparejador (como su padre).

Versátil, humilde y muy resolutivo, no en vano su gran pasión es “aprender y resolver problemas”.

Nos recibe algo intranquilo, confesando que a él “eso de hablar no se le da bien”. Pero constatamos que desde que coge confianza se anima…

 

Gustavo Benítez

 LAL: Gustavo, tú te consideras fundamentalmente autodidacta. ¿La mejor escuela es la vida?

Gustavo Benítez: Sí, creo que sí… aunque le recomiendo a la gente joven que estudie y vayan aprendiendo de las cosas, que tengan una base.

LAL: ¿Para lograr el éxito en tu campo hay que ser superviviente y versátil?

GB: Es imprescindible. Si sólo te dedicas a una cosa en nuestro medio, hay escasez. Hay que hacer de todo para sobrevivir mejor, y escapar, porque se trata de ‘escapar’…

 

LAL: Construir decorados y elementos singulares, los efectos especiales, conductor de precisión, productor… ¿qué te llena más?

GB: Me gusta el camara car, como los decorados, maquinista…cosas diferentes. Yo busco las soluciones, voy de positivo y no de negativo. Te ponen a prueba siempre. Cada decorado es un prototipo.

 

LAL: Es curioso que en tus hobbies recoges aspectos indisolubles con tu profesión, como–leo textualmente-“elementos singulares”, “prototipos”, “buscar soluciones”, “pasos necesarios hasta obtener un resultado concreto”…. ¿Dónde quedan los clásicos como dormir, viajar, leer, etc.?

GB: (Suelta una sonora carcajada) Es que yo soy feliz con lo que hago. Puedo estar un mes sin salir de mi taller. Mi trabajo es mi pasión, mi devoción. A las 05:30 horas me suelo levantar. En casa somos más alondras que búhos. ¡Y no tienes que aguantar a nadie!

 

LAL: Te han definido como uno de los principales técnicos de cine y TV de Gran Canaria

GB: Todos me aprecian. Me llaman “el abuelo”. Al 90% de los técnicos los he visto nacer. Si hay un problema, lo soluciono. Somos una familia.

 

LAL: Tú tienes mucho que enseñar, pero ¿de quién aprendes tú?

GB: A mí todo me ha ayudado. Mi tía Ana Luisa Benítez es escultora y pintora. De ella aprendí muchas cosas…a hacer los esqueletos de hierro de las figuras y forrarlos… Siempre te queda algo, y aprendemos mutuamente. Hay que pedir diferentes opiniones-se aprende mucho. Yo aprendo de los niños. De sus diferentes puntos de vista siempre sale una idea. Ves las cosas en 3D (sonríe).

 

LAL: ¿Has trabajado en grandes producciones como Mararía, Exodus o El Niño. ¿De cuál guardas mejor recuerdo?

GB: Exodus (Ridley Scott) es la película más grande en la que he trabajado, con efectos especiales, mecanismos, de todo, y siempre aprendes algo. Pero mi producción preferida es El secreto de la porcelana (José Luis del Barco). Me daban un libro de época para hacer reproducciones como antiguamente, todo a mano. Fue un reto muy grande.

 

LAL: Pero en tus múltiples colaboraciones de todas las nacionalidades, hay una con la que trabajas especialmente bien

GB: Sí, con los alemanes.

LAL: Pero tú no hablas alemán…

GB: Ni inglés (se ríe). Pero nos entendemos perfectamente, con los ojos, con los gestos. Los alemanes son como la Guardia Civil, te miran y saben si estás mintiendo. Buscan soluciones y no desconfían si les preguntas: ‘¿qué necesitas?’. Los otros sí.

 

LAL: ¿Cómo ves a la cantera canaria?

GB: Hay muy buena gente, profesionales. También algún trepa, pero yo no hago la pelotilla a nadie. Intento que no me vean. No me sé vender.

 

LAL: El proyecto canario LAL es muy personal y poco común, ¿cómo se produjo tu participación en este documental?

GB: Me llamó Alicia con esta golosina. No pude decir que no. Alicia es muy buena gente, positiva y confía en su equipo. Yo soy zorro viejo y enseguida me di cuenta de que eran una piña, todos colaborando. No se trata de dinero, sino de seres humanos. Lo compartíamos todo. Mi misión era crear una hoguera aborigen. Me pasé cinco días mirando fuegos para que la llama fuera donde yo quisiera. Creé tres sistemas porque quiero llevar siempre varias opciones.

 

LAL: ¿En qué proyecto andas ahora?

GB: En un teatro concierto de música sacra de Johann Sebastian Bach. Estamos construyendo una nube gigante para el techo de la estructura.

 

LAL: Solemos concluir las entrevistas con un deseo. ¿Cuál sería el tuyo?

GB: Deseo para el futuro quedarme como estoy; seguir escapando. Que no me falte el trabajo, que es mi vida.

Entrevista y foto: Isabel Zamora

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