Entrevista a Mercy Bustos

Mercy se sienta con nosotras a hablar. Respira tranquilidad, sabiduría y juventud al mismo tiempo. Tiene 60 años-que se dice pronto-pero el espíritu juguetón de una niña de 10.

MB: He cumplido 41 años como actriz y nunca he dejado de hacer teatro. Es algo que me planteé desde que tengo uso de razón. Pasé una infancia muy sola porque fui hija única, luego llegó mi Mercy portada aguahermano, al que le llevo 7 años […]. Entonces yo creaba historias en mi cabeza, jugaba conmigo misma, tenía mi amiga y amigo invisibles y siempre quería volar.

 

Nos habla de su infancia, difícil, en su Perú natal. Y de cómo llegó al mundo del teatro.

MB: Cuando quise hacer una carrera… fue difícil para mí, porque mi padre no quería que estudiara. Me presenté en secreto y entré. Comencé Antropología y Ciencias Sociales y salió un aviso de Teatro en la Universidad Católica, y allá fui. Me dieron un texto que no me lo aprendí, porque era de un día a otro y, por improvisación, entré. A los cinco días ya estaba actuando. No sé cómo fue, pero como si estuviera en mis venas y en mi sangre.

 

Mercy es conocida en Perú por su trabajo en teatro y televisión y, desde hace seis años, ha cambiado su lugar de residencia a España.

MB: Siempre existió la idea de España, como algo muy lejano pero con ganas de conocerla […]. A los 55 años decidí dejar mi país y volar. Quería volar y desapegar. Es duro dejar a tus hijos y tu vida establecida, pero siempre me encantaron los retos.

 

Desde su llegada a nuestro país, Mercy sigue con su labor como antropóloga y etnógrafa, participando en proyectos relacionados con las diosas de la antigüedad, que combina con su pasión por el teatro. Ha participado en el montaje de más de una docena de obras y es profesora de teatro en varios centros.

MB: Me sigo rodeando de gente joven y por eso he tenido la suerte de encontrarme con Alicia, a través de otros peruanos. Ese día justo me preguntaban que cuándo iba a envejecer y yo respondía que “ahorita no tengo la respuesta” Es algo que yo nunca me planteaba y ni siquiera lo tomaba en cuenta. Para algunos es muy importante, para mí es muy importante VIVIR. Tú no le preguntas a una flor cuándo va a morir; las flores están ahí, se pueden caer unas hojitas; las flores bellas igual duran poco tiempo, pero tú no estás ahí esperando que se mueran, las estás gozando cuando están vivas.

 

¿Cómo ha llegado Mercy a este proyecto?

MB: Porque vivía en la casa con aquellos chicos peruanos que me preguntaban que cuándo iba a envejecer. Allí conocí a Alicia, le empiezo a contar mis cosas, ella me cuenta también sus cosas y empezamos a hablar de proyectos.

 

¿Qué supone para ti estar ahora en Guía, participando en este documental?

MB: Me habían dicho que el lugar más lindo del mundo era Lisboa. Yo creo que el lugar más lindo del mundo es Canarias. Creo que Canarias tiene algo que no tiene Lisboa. Canarias tiene ese mar en el que te puedes meter en cualquier momento. He participado estos días con la naturaleza, con lo que han sido estas lunas llenas, y eso lo tengo en mi retina… No hay nada más maravilloso que esas lunas hasta las 7 u 8 de la mañana, tan grandes que parece que te vas a colgar de la luna que se refleja en el mar… Y eso todos los días. Es un privilegio. ¿Cómo sabían que me gustaba esto? Y me lo han dado, es algo maravilloso. Guía es un pueblito precioso, tranquilo, donde se respira tranquilidad, naturaleza. Esta tarde, mira, parece que estuviéramos solas en el mundo. Al que no sea capaz de mirar esto… se le cierran muchas cosas.

 

¿Qué es lo que más te atrae de este proyecto?

MB: Todo (ríe). Yo he buscado siempre mi heroína. Mi abuelo era mi héroe, yo soy una persona que como funciona mucho lo emocional en mí, tengo que admirar a alguien para hacer algo. Y yo admiro a Alicia por su trabajo; admiraba a Christa por ser del Actor’s Studio y ahora la admiro más, y admiro a todos mis compañeros y todo lo que hacen. Por algo nos hemos juntado, todos estos locos de atar, simpáticos, para ser la voz. Y eso es lo que yo sentía, mi misión última, transmitir mensajes. Ya es el momento. Soy un instrumento y para que un instrumento sea bueno, hay que limpiar las clavijas, por fuera y por adentro, para ser instrumentos de paz, mensajeros de paz. Porque eso no se ha dicho, pero yo creo que el arte tiene que ver mucho con la paz. Cuando uno tiene paz, se vuelve instrumento del trabajo de los otros y cada uno tiene un talento diferente.

 

¿Qué instrumento eres en este documental? ¿Cuál es tu papel?

Mercy aguaMB: Mi papel real es el oráculo, pero yo creo que es la recuperación de la memoria de aquellos seres que fueron antes que nosotros. En este caso, yo sufrí mucho por la guerra civil en Perú de niña, por este desgarro con la familia-la madre se queda huérfana, la abuela se muere a los 50 años de una cirrosis horrible sin haber tomado nunca un poco de licor-porque era el dolor de la pérdida. Y yo tenía que sanar el dolor de la pérdida en mí. Ahora me siento más fuerte para lograr lo que sea. Como mujer puedo ayudar a otras mujeres; sé contar los cuentos de “Mujeres que corren con los lobos”, y siempre me llaman para el Día contra la violencia a la mujer. Entonces como mujer yo puedo, en buena energía, conducir a otras mujeres, aunque sean grandes. Y fue lo primero que hice en Madrid, una obra sobre el maltrato.

Estoy aprendiendo mucho y ojalá que lo que yo haga funcione. Estoy al servicio y lo dije desde el principio: “Yo vengo a ofrecer mi corazón”, como la canción, “quién dijo que todo está perdido, yo vengo a ofrecer mi corazón”…y hablo de países, hablo de la nada. Quiero cambiar mi casa, el mundo. Es loco, pero lo estoy haciendo. Confío en las personas de este mundo. Confío en ti, que tú también estás metida acá; y somos nosotros los que lo vamos a arreglar. Y si nos equivocamos, también se trata de eso. Si tuviéramos la fórmula para todo, sería aburrido.

Si te dan a elegir, hazlo, no tengas miedo. Y si tienes que morir por tus ideales, muere.

La vida me ha demostrado que los héroes y las heroínas existen. No estamos hablando de ficción, ni de saber volar hasta las estrellas. Los superpoderes significan resistir con tu esencia, decir no y no hacer daño a tu compañero. En la profesión de artista eso es muy común, que no importa rozar, como alguna vez me dijeron: “tú quítale al otro”. Y no, hay que saber resistirse a las porquerías de la corrupción.

Hay que luchar para que se cumplan nuestros sueños.

 

Y con esta frase nos quedamos y con Mercy, la niña de 60 años, seguiremos luchando para que nuestros sueños, algún día, se cumplan.

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