El viaje de Tirma Ayerbe

Mitad canaria y mitad vasca. Una mezcla explosiva a primera vista, pero que alcanza todo suTirma 1
sentido al conocer a Tirma. Por un lado sensible y alegre, por el otro-como ella misma dice-dura y fuerte. Dos raíces que han conformado el carácter de esta actriz que también se ha unido al proyecto LAL.

Largometrajes, cortos, teatro, televisión… A sus poco más de treinta años ya ha hecho de todo y ahora, anuncia, tiene la vista puesta en Estados Unidos.

En este trabajo Tirma se ha metido en el papel de una mujer guanche, una mujer que está en contacto con la tierra, con los suyos y con sus raíces. Gracias a este proyecto Tirma ha reconectado con esas raíces canarias, con la familia de su abuela, para completar su identidad.

 

¿Cuándo descubriste tu pasión por la interpretación?

Tirma Ayerbe: De niña, siendo muy pequeñita. Me divertía imitar a profesoras, telediarios, me inventaba historias, hacía fiestas de Navidad. Recuerdo que escribí una obra de teatro con mi padre, que era como una danza. En mi casa siempre hubo mucho amor por el arte. He hecho ballet, teatro, música, pintura… Y en el colegio fue la primera vez que me dieron una oportunidad, con 8 años. Era un colegio muy duro, el colegio francés, y me dieron la oportunidad de meterme en el aula de teatro. Me dieron un personaje que se llamaba Colette. Yo pensaba que era un personaje pequeñito (ríe) y luego veo que se trata de la protagonista. Me dio mucho miedo y muchas ganas, me acuerdo. A partir de ahí me dijo la profesora: “Tú solo puedes ser una cosa: actriz”. Y hasta hoy. Noto además que me viene de familia, porque yo tenía una abuela que hacía sombreros, aquí en Canarias, y es como que el arte corre por las venas de mi familia.

 

Eres medio canaria…

TA: Soy de Bilbao, mi padre es canario, mucha familia es canaria (tíos, primos…) y vivo en Madrid, estudié en un colegio francés… En realidad soy una mezcla. Este verano hice un viaje a Canarias que para mí significó completarme. Nací en Bilbao y tengo una parte de carácter, de disciplina, de la tierra madre… Y de repente Canarias ha sido el mar, la tierra, esa alegría de vivir, esa abuela sombrerera… Soy las dos cosas. Me siento muy canaria cuando estoy aquí y también me siento vasca allí. ¡Las raíces! (sonríe)

 

Y de repente este proyecto que tiene que ver también con las raíces…

TA: Sí, la primera vez que hablé con Alicia entendí que tenía que ver con la raíz y la identidad. Yo le conté este viaje, que consideré un viaje iniciático porque de alguna manera me transformó, me hizo entender por qué a veces me siento un poco emigrante en todas partes, y es que cuando tienes dos raíces tan fuertes… Para los vascos no eres del todo vasca y para los canarios no eres del todo canaria. A mí sin embargo me completa porque soy bastante sensible y alegre y, al mismo tiempo, puedo ser dura y fuerte. Esto es el País Vasco y Canarias. Entonces cuando Alicia me dio la oportunidad de participar aquí-y de lo que yo entendí en un principio sin saber nada-buscar esa raíz, esa identidad…ella me decía todo el rato: “Tienes que estar dispuesta a tirarte a la piscina, a mostrar todo eso, a no tener miedo. Va a ser un viaje que no es fácil, va a tener una parte dura también y tienes que estar dispuesta”. Y yo vine con muchísimas ganas, pero muchísimas, incluso con una cosa que he descubierto, que decía el otro día al finalizar el proceso de creación: que descubrí fe en el proyecto, fe en Christa, fe en Alicia y un absoluto convencimiento de que podía ponerme en sus manos y transitar este viaje. Y es verdad, no es fácil.

 

¿Qué es lo que más te atrae de este proyecto?

TA: Pues precisamente eso, el hecho de afrontar, de compartir, de pertenecer a una tribu. He descubierto la naturaleza entre cuatro paredes blancas y eso es impresionante. He descubierto los cantos. A mí me encanta la música y me gusta cantar, pero no lo había descubierto como algo ancestral, como si te contara de otras tradiciones, de otras leyendas. Me gusta muchísimo la historia, soy historiadora del Arte y la parte intelectual me encanta, pero lo que más me ha sorprendido es creerme de repente que era Psique o creerme una india, inventándome un acento… Y todo eso ha sido gracias a los viajes emocionales tan potentes que hemos tenido con los trabajos de relajación y visualización-y por otra parte, confiando en los compañeros plenamente, en Christa y en el proyecto.

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Me parece que ha habido una verdad absoluta y compromiso con el trabajo. A mí me gusta trabajar con riesgo, me lanzo a la piscina. Tengo miedo pero también tengo ganas y al final supero el miedo. Estar con los compañeros y sentir tanta verdad, las charlas, escucharles… Somos todos tan distintos y, sin embargo, nos apoyamos los unos a los otros, estamos ahí para construir algo juntos. Alicia conduce muy bien todo eso porque ella tiene muy claro lo que quiere. Yo he confiado en ella no solo porque ya la conocía, sino porque lo he visto. Estar aquí para mí es, a nivel personal y profesional, transformador. El otro decía en las conclusiones, que me siento mejor actriz y en lo personal he resuelto algunas cosas. También he descubierto mucho, mucho, mucho dónde está mi villano interior y cómo luchar con ello. El héroe no es alguien que lo tenga fácil, si no, no sería un héroe o una heroína.

 

Tweet: Entrevista a Tirma Ayerbe: ‘El héroe no es alguien que lo tenga fácil, si no, no sería un héroe o una heroína’.

 

¿Cuál es tu papel en este proyecto?

TA: Voy a contar la historia de una mujer guanche. Es una mujer que parte de la serenidad, del contacto con la naturaleza, con la tierra, con los suyos.

 

Después de este viaje histórico y emocional te espera otro viaje a Madrid. ¿Qué proyectos tienes allá?

TA: Voy a hacer una película en Estados Unidos, que también es una obra preciosa, en inglés, aunque aún no puedo hablar mucho de ello. Me hace mucha ilusión porque es un director que me encanta como trabaja, tiene una sensibilidad alucinante, además porque es en inglés y lo conseguí luchando. Cuando él me contó que era en inglés americano y que cogería a actores americanos, yo le dije que le mandaría un monólogo ‘y veremos qué pasa’. Me lo curré, lo grabé tres veces, lo luché, tuve una reunión con un inglés que me ayudó a trabajar un poco la interpretación, un coach norteamericano, me obsesioné día y noche… ¡y lo conseguí!
También voy a empezar un trabajo con otro director que me encanta. A partir de enero se van a trabajar unos talleres de creación. A mí me gusta mucho la co-creación y trabajar desde el cuerpo, la voz y el trabajo con la energía. Y con mi compañía tengo una obra sobre Isabel la Católica y Juana la Beltraneja. Me gusta mucho la historia de Juana. Me gustan los héroes antihéroes, los héroes que tienen miedo, los superan y que ganan… Estoy con muchísimas cosas, también con un corto precioso, con un personaje que es la bomba y que estamos preparándolo. Estoy muy ilusionada con la vuelta, y también pienso como Ulises: ahora he vivido este viaje (ríe) y me doy cuenta de que cada vez que haces un viaje de superación la gente lo acepta súper bien. Llego al lugar y me siento más grande, más grande dentro de mí, porque el héroe, en realidad, es grande porque quiere que sea grande la comunidad.

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